Economic Displacement: ICLAC presente en nuevo seminario sobre influencia económica de China en Latinoamérica

El pasado martes 19 de mayo, el equipo del Núcleo Milenio ICLAC participó en un nuevo conversatorio al respecto del nuevo libro de nuestro director, Francisco Urdinez, titulado “Economic Displacement: China y el fin de la primacía de Estados Unidos en América Latina”.


El encuentro, organizado por la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, tuvo como foco la discusión del creciente impacto e influencia de China en Latinoamérica, utilizando para esta conversación los resultados de la profunda y extensa investigación de nuestro director, Francisco Urdinez, plasmada en su más reciente libro, “Economic Displacement: China y el fin de la primacía de Estados Unidos en América Latina”.

La presentación contó, además, con un panel de comentaristas de primer nivel. Por un lado, participaron en este encuentro Andrés Bórquez, investigador de nuestro Núcleo Milenio; Lorena Oyarzún, directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile; y finalmente Claudia Sanhueza, exsubsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales y exsubsecretaria de Hacienda durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric.

Con una sala completamente llena, el espacio logró ser un punto de análisis y de discusión respecto al rol que juega China en nuestro continente, especialmente considerando la creciente tensión que se mantiene en el escenario internacional con Estados Unidos, el que históricamente ha sido considerado como la gran superpotencia dominante en nuestra región.

China, el actor que desafía a la hegemonía estadounidense

La discusión puso énfasis en los hallazgos de la investigación de Francisco, que expone un desplazamiento económico real de Estados Unidos por parte de China en América Latina y el Caribe, en especial en Chile. Según el Informe Mensual del Comercio 2025, realizado por la Subsecretaría de Relaciones Internacionales, China concentra el 32,7% de nuestro comercio, equivalente a $ 65.332 millones de dólares.

Por su lado, Francisco Urdinez expuso que, con base en encuestas realizadas a la población de diferentes países latinoamericanos —ejemplificado en este caso con Chile—, descubrió que la opinión de la población respecto a las inversiones chinas es más bien neutral. No importaría tanto el origen del capital extranjero, sino que se prioriza la creación de empleo y que dicha inversión no genere concentración económica.

«¿Qué piensa la gente sobre China? Mucha gente no piensa nada, y lo poco que piensa tiene que ver con vehículos, marcas como Temu o AliExpress, pero principalmente en los malls chinos, que están siendo claves en la forma en que nosotros nos vinculamos con China».

Claudia Sanhueza, por su lado, destacó el hecho de que el enorme crecimiento de China representa una enorme oportunidad para Latinoamérica, especialmente en lo que se refiere a las exportaciones. En el caso específico de Chile, mencionó la creciente necesidad china de cobre; sin embargo, mencionó también que aún existen importantes sectores dominados por el capital estadounidense que difícilmente serán reemplazados en el corto y mediano plazo.

«Entonces, si China crece, crece, crece y necesita cobre, bueno, va a comprar cobre donde hay cobre, y así llega a Chile (…). En el caso muy de Chile nuevamente, cuando uno abre la canasta exportadora, por ejemplo, donde China es el primer exportador, es en cobre, y eso es lo que ha crecido, así como uno analiza los datos a tasas crecientes. Pero no en los bienes no agrícolas, no tradicionales; todo lo que es no tradicional, ahí Estados Unidos es el primer socio comercial todavía».

Claudia Sanhueza, exsubsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales.

El vacío estadounidense y la “oportunidad de oro” de Latinoamérica

Otro de los puntos de debate estuvo marcado por el vacío que ha dejado el retroceso de Estados Unidos en la región, especialmente en materia económica de representación en organismos internacionales. Al respecto, Lorena Oyarzún menciona que esta “retirada” estadounidense ha generado impactos en diversas áreas.

«Por ejemplo, se erosionó la influencia de Washington en la región, afectó la opinión pública, modificó las preferencias de las élites, se proyectó en los patrones de votación en organismos multilaterales internacionales. En otras palabras, uno de los aportes de este libro es que muestra que el cambio económico no es políticamente neutro. Y yo creo que eso es superimportante cuando uno lo lee desde la economía política internacional, desde las relaciones internacionales».

En ese contexto, Andrés Bórquez, continuó la discusión de los vacíos dejados por Estados Unidos, pero donde expuso que este desplazamiento no llegaba a todas las áreas analizadas, y que en esta misma pugna China también se veía obligada a dejar estos “espacios en blanco” en favor de otras potencias, como EE. UU. y la Unión Europea. Allí fue donde destacó que eso representaba una oportunidad increíble para la formación de una agenda latinoamericana propia.

«Y ahí van quedando plataformas, espacios que son las oportunidades que tienen los países latinoamericanos para navegar la transición del orden internacional. Es decir, digamos que este libro nos da ciertas luces de que hay espacios de agencia y que esa agencia no implica necesariamente atraer más inversión o interacciones complejas con China, sino que hay espacios donde China no ha logrado penetrar y que Estados Unidos ha ido abandonando esa posición o no tiene influencia en esa posición. Entonces ahí, digamos, hay una mina de oro».

Andrés Bórquez, Lorena Oyarzún y Francisco Urdinez durante la exposición de los comentarios de la mesa.

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